Si echamos la vista atrás (sólo un poquito), la cancelación del Mobile World Congress de Barcelona el pasado mes de febrero fue la noticia de mayor relieve -en términos de notoriedad e impacto económico- que habíamos recibido en mucho tiempo. La decisión, tras rumores y desmentidos varios, se precipitó tras el sucesivo abandono de algunos de los principales intervinientes, pues contó hasta el final con la resistencia (lógica, más allá de motivos sanitarios) de quien se le escapa un tesoro, comprometiendo además su continuidad. Entonces la amenaza venía de China y la presencia masiva de empresas chinas en el evento pareció ser el motivo final desencadenante, aunque desde las autoridades españolas y desde la propia OMS se insistía que la cancelación no provenía por motivos de salud pública.

No está de más recordar que en las mismas fechas de la toma de decisión de cancelación del Mobile (que tenía que arrancar a finales de febrero), la feria más importante de la industria de sistemas integrados audiovisuales, ISE (Integrated Systems Europe) se estaba celebrando en Amsterdam (testigo que precisamente recogerá Barcelona, si nada cambia, el año que viene), acudiendo algunas de las firmas que se habían retirado del Mobile, como Sony, Intel o Cisco.

 

 

En fin, para no desviarnos del motivo de estas líneas, visto lo ocurrido desde entonces y la propagación del virus ya por todo el planeta, la repercusión de aquella cancelación queda diluida como un azucarillo en el café ante todo lo acontecido.

Resulta hoy un mero ejercicio de elucubración saber qué va a ocurrir en el futuro próximo con las ferias y congresos de empresas, siéndolo aventurado con otras necesidades más inmediatas y acuciantes todavía, y nadie puede asegurarnos cómo esas rutinas diarias van a desarrollarse – en tiempo y forma y en qué condiciones – cuando regrese la “normalidad”.

Sabemos -perdón por la obviedad- que esto pasará, pero lo que podemos pronosticar ya sin duda es que el teletrabajo, las reuniones y comunicación a distancia serán habituales para todos, si no lo eran ya.

En este nuevo escenario global “pos-coronavirus”, mucho nos tememos que el turismo de negocios se verá muy afectado, al menos a c/p, pues es presumible prever el recelo de los gobiernos y de las autoridades sanitarias a promocionar las grandes reuniones que estas ferias y eventos representan y el B2B, cuyo máximo exponente es Alibaba.com, encuentra así la tormenta perfecta para crecer y seguir reforzando su posición de privilegio.

El conglomerado de Jack Ma, en palabras llanas, persigue facilitar la tarea de comprar o vender en cualquier parte del mundo sin necesidad de desplazamiento, desarrollando empresas líderes en el sector del comercio electrónico (Alipay, Taobao.com, Tmall.com, Aliexpress.com, …, y Alibaba.com).

La empresa original, www.alibaba.com, lanzada en 1999, es la plataforma líder en comercio electrónico B2B para empresas de todo el mundo. Su objetivo es ser la plataforma de go-to-market para el comercio transfronterizo y ayudar a empresas de todo el mundo a ampliar su presencia internacional y a identificar oportunidades de negocio.

La plataforma, que ahora sirve a millones de compradores y proveedores en más de 200 países, presenta productos que van desde materias primas hasta productos terminados, en más de 60 categorías de la industria.

 

 

Esta plataforma permite poner en contacto a empresas, sin importar tamaño y ubicación. Los productos que se comercializan no pertenecen a Alibaba, las consultas y solicitudes de compra/venta que se realizan de cualquiera de los productos o servicios publicados son enviadas directamente al fabricante o proveedor, y las condiciones de pago y entrega se acuerdan también entre las partes. La propuesta de valor de Alibaba se basa en la provisión de servicios de confianza a los compradores, además de proporcionar todo un racimo de valor añadido, apostando decididamente por convertirse en proveedor integral de la cadena de valor de ecommerce, aportando servicios de logística, servicios de pago, publicidad digital e incluso una línea de servicios financieros y coberturas de riesgo, en confrontación directa con las entidades bancarias.

Simplificando mucho, aunque existe la posibilidad de abrirse una cuenta gratuita, el modelo de negocio de Alibaba se centra en que los proveedores se conviertan en Gold Suppliers, es decir, en proveedores que pagan una cuota anual a Alibaba.com por aumentar su visibilidad dentro de la plataforma, con distintos paquetes de pago (Básico, Estándar y Premium), con un fee anual de 1.399 $, 2.999 $ y 5.999 $, con diferentes “prestaciones” obviamente.

Si estas cifras pueden parecer elevadas, a continuación damos una muestra estimativa comparándolo con los costes de la presencia física (ya sin  tener en cuenta que la imposibilidad de reunión presencial sea un hecho y no una opción):

 

 

Alibaba factura cuatro veces menos que Amazon, aunque obtiene alrededor de un 30% más de beneficios, debido a una inferior estructura de costes, sobre todo por una sustancial diferencia de plantillas (alrededor de medio millón de personas en la compañía de Bezos, poco más de 50 mil en la china).

Pero mientras ambas tienen una posición de fuerza en sus mercados domésticos, Amazon no ha conseguido penetrar en casa ajena, mientras que la presencia de Alibaba sí puede considerarse global. Un símil de la batalla que desde todos los ámbitos libran las dos superpotencias hoy día por la hegemonía del mundo.

César Fernández Fanego

Amvos Digital

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